
Hola, soy Rosa Rodríguez, la última alfarera de Consuegra.
Llevo más de 35 años trabajando el barro. Durante todo este tiempo he visto cómo muchos talleres cerraban sus puertas y cómo un oficio que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de Consuegra iba desapareciendo poco a poco.
"Yo decidí seguir."
Porque nunca entendí la alfarería solo como una profesión. Para mí siempre ha sido una forma de conservar la memoria de un lugar, de crear con las manos y de dedicar a cada pieza el tiempo que necesita.
Hay personas que recorren un único camino; yo tuve la fortuna de encontrar dos: la alfarería y la cocina. Tras formarme en la Escuela Taller de Consuegra y ejercer como profesora en Toledo, quise comprender cómo mis piezas cobraban vida en la mesa. Esta curiosidad me llevó a formarme en cocina profesional con programas especializados en el Basque Culinary Center, descubriendo que ambos oficios comparten exactamente la misma alma: paciencia, creatividad y amor por el trabajo artesanal.
Por eso he creado Moldeando Caminos, un espacio donde la artesanía y la cocina se unen para redescubrir Castilla-La Mancha de una forma diferente. Aquí no solo enseño a trabajar el barro; abro las puertas de mi casa y de mi mesa para compartir los sabores, las historias y la hospitalidad de nuestra tierra.

"Porque cuando compartimos nuestras manos, nuestras historias y nuestra mesa, los visitantes dejan de ser espectadores y se convierten en parte de la experiencia."
Un taller con puertas abiertas
El Alfar no es solo mi taller, es un espacio de encuentro donde el tiempo se detiene y la tradición se conecta con el presente.